sábado, 30 de abril de 2011

“Sigan consolándose unos a otros"

Siempre debemos estar firmemente, resueltos a animarnos  unos a otros a medida que se acerca el día del fin de este sistema. Estimule a otros con su ejemplo de fidelidad y palabras consoladoras. Imite a Jehová y al Señor Jesucristo en este sentido. No deje que solo los ancianos de la congregación sean los que den estímulo. Hasta los ancianos mismos necesitan estímulo. Ellos tienen debilidades y flaquezas como los demás miembros del rebaño y tienen que luchar contra las mismas dificultades para proveer para sus familias en un mundo que degenera. Además, tienen lo que Pablo describe como la inquietud por las congregaciones. (2 Corintios 11:28, 29.) Tienen que efectuar una obra difícil... y necesitan estímulo.



Usted puede animar muchísimo a los que lleban la delantera en la congregación cristiana por medio de cooperar con ellos. Así estará siguiendo el consejo de Hebreos 13:17: “Sean obedientes a los que llevan la delantera entre ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a ustedes”.

 Vivimos en tiempos que desaniman. El corazón de los hombres ciertamente desmaya por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada, como predijo Jesús. (Lucas 21:25, 26.) Por consiguiente, puesto que hay tantos problemas que pueden deprimirnos y desanimarnos, ‘animémonos unos a otros, y tanto más al contemplar que el día se acerca’. Sigamos el buen consejo del apóstol Pablo en 1 Tesalonicenses 5:11 “Sigan consolándose unos a otros: y edificándose unos a otros, así como de hecho lo están haciendo”.



jueves, 7 de abril de 2011

¿Sabes como la Biblia te acerca a amar a Jehová?


El primer paso para aprender a amar a Dios es reconocer lo razonables y prácticos que son sus mandamientos. “Esto es lo que el amor de Dios significa —señala el apóstol Juan—: que observemos sus mandamientos; y, sin embargo, sus mandamientos no son gravosos.” (1 Juan 5:3.) Por ejemplo, la Biblia contiene consejos que ayudan a los jóvenes a discernir si está bien ingerir bebidas alcohólicas, tomar drogas o tener relaciones sexuales prematrimoniales. La Biblia ayuda a los matrimonios a resolver sus diferencias y suministra a los padres pautas para criar a sus hijos. Cuando se aplican, las normas morales de la Biblia benefician a jóvenes y adultos, prescindiendo de sus antecedentes sociales, educativos o culturales.
Tal como el alimento nutritivo nos da las energías para trabajar, la lectura de la Biblia nos da fuerzas para vivir en conformidad con las normas divinas. Jesús asemejó los dichos de Dios al pan que sustenta la vida (Mateo 4:4). También dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió” (Juan 4:34). En realidad, alimentarse de la Palabra de Dios lo preparó para resistir las tentaciones y tomar decisiones sabias (Lucas 4:1-13).
Puede que al principio a usted se le haga difícil alimentarse de la Palabra de Dios y adoptar sus normas. Pero recuerde que cuando era pequeño, tal vez no le agradaba el sabor de ciertos alimentos que le beneficiaban. Para crecer fuerte y saludable, tuvo que aprender a disfrutarlos. De igual manera, quizás le tome tiempo cultivar el gusto por las normas de Dios. Pero si persiste, llegará a amarlas y adquirirá fortaleza espiritual (Salmo 34:8; 2 Timoteo 3:15-17). Aprenderá a confiar en Jehová y se sentirá impulsado a ‘hacer el bien’ (Salmo 37:3).

sábado, 12 de marzo de 2011

Sirva a Jehová con corazón completo.

Para que la gente a la cual presentamos el mensaje tome acción en cuanto a lo que oye y sirva a Jehová con un corazón completo, tenemos que llegar a su corazón. David sabía que su hijo Salomón tenía la verdad en el corazón, y por lo tanto podía dar a Salomón la amonestación de ‘servir a Jehová con corazón completo y con alma deleitosa.’ (1 Cró. 28:9) Por eso, en nuestro ministerio, debemos ejercer diligencia plantando la semilla de la verdad de la Palabra de Dios en el corazón de los hombres. Por supuesto, no todos los corazones son buen terreno; sabemos eso. Pero solo Jehová conoce los corazones, así es que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para plantar la semilla, regarla y cultivarla a fin de que pueda producir buen fruto en aquellos que desean servir a Jehová con un corazón completo.



Acuerdece ...


Después de enseñar a sus discípulos con muchas ilustraciones con respecto al Reino, Jesús dijo: “¿Captaron ustedes el sentido de todas estas cosas?” Ellos le dijeron: “Sí.” Entonces les dijo: “Siendo así, todo instructor público, cuando ha sido enseñado respecto al reino de los cielos, es semejante a un hombre, un amo de casa, que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.” (Mat. 13:51, 52) También dijo: “El hombre bueno del buen tesoro de su corazón produce lo bueno, . . . porque de la abundancia del corazón habla su boca.” (Luc. 6:45) Mostremos ahora por nuestros buenos frutos que amamos a Jehová y que deseamos servirle con un corazón completo.

sábado, 19 de febrero de 2011

La alabanza de Jehová hablará mi boca..

Nos acercamos a un momento crucial en que se resolverá la cuestión relacionada con la soberanía de Jehová. Tal como predice el capítulo 38 de Ezequiel, Satanás asumirá pronto el papel de “Gog de la tierra de Magog” y lanzará un ataque mundial contra el pueblo de Jehová en un desesperado intento por quebrantar la integridad de los leales de Dios. Más que nunca antes, los adoradores de Jehová necesitarán invocarlo de corazón y hasta clamar a él por ayuda. ¿Serán en vano el temor reverente y el amor que le profesamos? De ninguna manera, pues el Salmo 145 nos asegura: “Jehová está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan en apego a la verdad. Ejecutará el deseo de los que le temen, y oirá su clamor por ayuda, y los salvará. Jehová está guardando a todos los que lo aman, pero a todos los inicuos los aniquilará” (Salmo 145:18-20).

 La experiencia de sentir la proximidad y el poder salvador de Jehová cuando aniquile a todos los inicuos será realmente emocionante. En ese momento crucial, que ahora está tan cerca, Jehová solo escuchará a “los que lo invocan en apego a la verdad”. Ciertamente no prestará oído a los hipócritas. Las Escrituras muestran con toda claridad que usar el nombre de Dios en el último minuto jamás les ha servido de nada a los malvados (Proverbios 1:28, 29; Miqueas 3:4; Lucas 13:24, 25).
 Ahora más que nunca es el momento de que quienes temen a Jehová “lo invo[quen] en apego a la verdad”. Sus leales se deleitan en emplear Su nombre al dirigirse a él en oración y al comentar en las reuniones cristianas, lo utilizan en sus conversaciones personales y lo declaran con valor en su ministerio público (Romanos 10:10, 13-15).
A fin de seguir beneficiándonos de nuestra estrecha relación con Jehová Dios, también es esencial que sigamos guardándonos de todo lo que pueda perjudicarnos espiritualmente, como el materialismo, el entretenimiento malsano, la tendencia a no perdonar o la indiferencia hacia los necesitados (1 Juan 2:15-17; 3:15-17). Si no las corregimos, tales metas y actitudes pueden llevarnos a cometer algún pecado grave y a perder la aprobación de Jehová (1 Juan 2:1, 2; 3:6).

Es prudente recordar que Jehová únicamente continuará dándonos su bondad amorosa, o amor leal, si permanecemos fieles a él (2 Samuel 22:26).
Por eso centremos, pues, nuestros pensamientos en el magnífico futuro que aguarda a todos los leales de Jehová. Si lo hacemos, tendremos la maravillosa perspectiva de contarnos entre los que ensalzarán, bendecirán y alabarán a Jehová “todo el día” y “aun para siempre” (Salmo 145:1, 2). Por consiguiente, ‘mantengámonos en el amor de Dios con vida eterna en mira’ (Judas 20, 21). Mientras seguimos beneficiándonos de las maravillosas cualidades de nuestro Padre celestial, como la gran bondad amorosa con que trata a quienes lo aman, que nuestros sentimientos sean los que David expresó en las palabras finales del Salmo 145: “La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne el santo nombre de él hasta tiempo indefinido, aun para siempre”.











miércoles, 12 de enero de 2011

!De la abundancia del corazón hablará nuestra boca!

El hombre bueno del buen tesoro de su corazón produce lo bueno, . . . porque de la abundancia del corazón habla su boca.” (Luc. 6:45) Estas sabias palabras salieron de la boca de Jesús y deberían tener un efecto profundo y duradero en todos los que desean tener la aprobación de nuestro Dios y Creador, Jehová. Día tras día la humanidad se enfrenta a problemas de la vida que no conducen a producir las buenas obras que identifican a uno como fiel seguidor del Señor Jesús. El corazón de la gente en general se ha endurecido debido al ambiente que la rodea, muy parecido a lo que le pasó al antiguo Faraón, cuyo corazón ‘se puso terco’ contra Dios.


 El poder sanador de la Palabra de Dios y las abundantes verdades que ésta contiene han ablandado el endurecido corazón de muchas personas. El relato bíblico hasta menciona a una vasta compañía mixta que salió de Egipto con los israelitas cuando la décima plaga azotó al país. Parece que la demostración del poder de Jehová ablandó el corazón de ellos. (Éxo. 12:38) ¿Pero qué hay de nosotros? ¿Estamos produciendo cosas buenas de la abundancia de nuestro corazón que sean una bendición para nosotros y nuestros asociados? ¿Cómo sabemos si en nuestro corazón hay cosas buenas y si podemos decirlas y hacer el bien?

Al principio de este tema se mencionó que hoy la humanidad se enfrenta a problemas que no conducen a producir buenas obras. Por todas partes vemos que la violencia, el crimen, la inmoralidad y el odio llenan el corazón de muchísimas personas. Muchas veces la gente rechaza bruscamente el mensaje que llevamos, y eso quizás nos descorazone. Es especialmente en esos momentos que necesitamos acudir a Jehová por ayuda por medio de Cristo. Hacemos bien en recordar todas las cosas buenas que tenemos, que llenan nuestro corazón hasta rebosar, y entonces esforzarnos por ayudar a otros.Por medio de su organización Jehová nos ha suministrado los instrumentos para ayudar a cualesquier personas que deseen escuchar y cuyo corazón pudiera ablandarse antes de que venga el fin .No hay mejor manera de demostrar lo que llena nuestro corazón que por compartir estas buenas nuevas con otras personas.
Por eso cuando sea oportuno, hable de la abundancia de su corazón. ¡Que todos juntos saquemos cosas buenas del buen tesoro de nuestro corazón, pues de la abundancia del corazón hablará nuestra boca!















domingo, 2 de enero de 2011

“El que tiene oídos para escuchar, escuche.”

El ser admitido en el reino de Dios es el mayor honor que se pudiera otorgar a alguien en la Tierra. El reino de Dios es el gobierno más grandioso de todos. Este fue el gobierno acerca del cual el Fundador del cristianismo predicó en el Oriente Medio Jesus. La historia dice acerca de Jesucristo: “Ahora bien, después que Juan [el Bautizante] fue hecho preso [en el año 30 E.C.], Jesús entró en Galilea, predicando las buenas nuevas de Dios y diciendo: ‘El tiempo señalado se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y tengan fe en las buenas nuevas.’” (Marcos, cap. 1, vss. 14 y 15) Sin embargo, la arrolladora mayoría del pueblo judío no se arrepintió ni tuvo fe. Asombrosamente, hicieron que se diera muerte a Jesús como enemigo del emperador romano, César. Figurativamente, no sembraron con miras al reino de Dios. Pero, ¿quién de nosotros hoy día sí está haciendo eso? ¿Cómo podemos saberlo? Veamos



A la mayoría de nosotros hoy día nos gusta que se nos hagan ilustraciones de las cosas. Jesucristo se hizo famoso por presentar ilustraciones o contar parábolas. Como predicador  atrajo grandes auditorios. En una ocasión, desde un barco en el mar de Galilea, enseñó a un auditorio situado en la playa. Dio una ilustración de cuatro clases de terreno agrícola. Privadamente, sus discípulos íntimos le preguntaron acerca del significado de la parábola. Después de explicarla y dar comentarios adicionales, él dijo, aun a estas personas en estrecha asociación con él: “El que tiene oídos para escuchar, escuche.” Luego el relato dice...
“La semilla es la palabra de Dios”, dice Jesús, y la tierra es el corazón. Tocante a la semilla que cayó en la dura superficie a lo largo del camino, explica: “Viene el Diablo y quita la palabra de su corazón para que no crean y sean salvos”.








Por otra parte, la semilla que se siembra en tierra que cubre una masa rocosa se refiere al corazón de personas que reciben con gozo la palabra. Sin embargo, porque la palabra no puede arraigar profundamente en esos corazones, estas personas se apartan cuando les viene un tiempo de pruebas o persecución.


Respecto a la semilla que ha caído entre los espinos, Jesús explica que esto se refiere a personas que han oído la palabra. No obstante, las inquietudes, las riquezas y los placeres de esta vida absorben su interés, de modo que se las ahoga por completo, y no perfeccionan nada.


Por último, en cuanto a la semilla que se siembra en tierra excelente, Jesús dice que son las personas que, después de oír la palabra con corazón bueno y excelente, la retienen y llevan fruto con aguante.(Mar. 4:1-23) No sabemos cuántos de entre el auditorio reunido en la playa tenían esa clase de oídos. Pero Jesús esperaba que sus discípulos, a quienes había dado la explicación, tuviesen oídos que escucharan. Por medio de esa clase de oídos lo que le habían oído decir tendría alojamiento permanente dentro de ellos y les proporcionaría iluminación. ¿Quién de nosotros hoy día tiene esa clase de oídos que escuchan? Eso nos ayudará a sembrar correctamente con miras al reino de Dios.





viernes, 24 de diciembre de 2010

Corra con aguante y no se desvie !!!

Nosotros como Cristianos estamos en una carrera muy extraordinaria.  “Desde el momento en que se da la salida, un buen corredor solo piensa en seguir adelante, fija su mente en la meta final y cuenta con sus piernas para ganar.” Así fue como Luciano, historiador del primer siglo, describió la intensidad con que corrían los que participaban en una carrera. El corredor esforzaba todo nervio y músculo para llegar primero a la meta. El premio, a menudo una corona de hojas, normalmente traía al vencedor una vida llena de “los mejores elogios,” pues todo el mundo sabía que el vencedor no había escatimado “ni costo ni agonía” hasta ‘haber ganado el premio. ’Pero en nuestro caso, no es una corona de hojas tampoco el ganar no depende tanto de la velocidad como del aguante y del adherirse a las reglas de la carrera. Y aunque quizás parezca raro, la carrera no la gana un solo vencedor, sino todos los que permanecen en la carrera hasta el fin. Es la carrera que recorre la pista, que en realidad es el camino estrecho al que se entra por una puerta angosta, a la vida eterna en el nuevo sistema de cosas de Dios. (Mat. 7:14) Todos los que terminan con buen éxito reciben el magnífico premio de la vida eterna, y vale la pena todo el entrenamiento persistente y los sacrificios que se necesitan a fin de ganar.


Pero esta carrera no es fácil. No se completa en un solo día. Y hay un peligro siempre presente el peligro de desviarse, y entrar en el camino más fácil, entrar en el ancho y espacioso camino que Jesús describió que conduce a la destrucción. (Mat. 7:13) En esta carrera por la vida, debemos saltar las presiones y atracciones del mundo estos son obstáculos que hay que vencer, son vallas desviadoras que quieren apartarnos de esta carrera. Es por eso que debemos acudir a Jehová para que nos ayude a pasar las trampas y vallas que detienen a otros en el camino. Nosotros no estamos en una carrera para correr la milla en unos cuantos minutos, sino que estamos en una carrera con la meta de vida eterna en mira



En contraste, el corredor que triunfa no se entrega a excesos, sino que sigue una rutina estricta de ejercicio y dieta que lo mantiene en forma. En la carrera, se ha despojado de todo cuanto no es netamente esencial, y tiene mucho cuidado para no tropezar o descalificarse. (1 Cor. 9:24-27; 2 Tim. 2:5) Usando como base las experiencias de los corredores antiguos, Pablo dio este consejo a los cristianos: “Quitémonos nosotros también todo peso y el pecado [la falta de fe] que fácilmente nos enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros, mirando atentamente al Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe, Jesús.”

Un “corredor” cristiano ha de recibir la recompensa, el premio de la vida eterna, ninguna otra búsqueda puede convertirse en el punto principal, u objetivo, hacia el cual toda su vida esté orientada. Por eso ora a Jehová constantemente pídele su espíritu santo, no dejes de asistir a las reuniones ni de leer a diario su palabra la Biblia.




Al ‘olvidar las cosas que quedan atrás,’ el apóstol Pablo demostró que esta recompensa es la meta más importante. Llamó a “las cosas que quedan atrás” un “montón de basura,” o “estiércol.”

Es por ese motivo que nosotros debemos seguir esforzándonos en esta carrera que conduce a la vida y coronarnos con vida eterna como nuestro Dios así lo prometió...




martes, 7 de diciembre de 2010

Mantengamonos "sin mancha del mundo"

Naturalmente, no podemos citar todas las maneras como los cristianosdemuestran que están permaneciendo “sin mancha del mundo”. Sin embargo, seguramente el abusar de las bebidas alcohólicas, deleitarse en actividades deportivas con un marcado espíritu de competencia o que sean violentas, pasar muchas horas mirando películas o programas de televisión en que actúan pistoleros, asesinos y otros personajes inmorales, el leer libros saturados de relaciones sexuales ilícitas y el jugar ‘videojuegos’ violentos no son maneras de mantenerse sin mancha de este mundo (1 Corintios 6:9, 10; 15:33; Gálatas 5:19-26; 1 Pedro 4:3). Jehová espera que sus testigos eviten los excesos, la inmoralidad y la violencia de este mundo. Así que no debemos procurar el conocimiento de la iniquidad mundana ni el tener experiencia en ella, sino que debemos ser inocentes “pequeñuelos en cuanto a la maldad”. (1 Corintios 14:20; compárese con 1 Juan 3:2, 3.)


 El estar sin mancha de este mundo abarca todo aspecto de nuestra vida, y ciertamente tiene que ver con nuestras relaciones con otras personas. Mientras que características como el amargo celo, el espíritu de contradicción, el hacer alardes y el mentir son muy comunes en este mundo, no tienen cabida entre nosotros, pues Santiago escribió: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que muestre por su conducta excelente sus obras con una apacibilidad que pertenece a la sabiduría. Pero si ustedes tienen en su corazón amargo celo y espíritu de contradicción, no anden haciendo alardes y mintiendo contra la verdad. Ésta no es la sabiduría que desciende de arriba, sino que es la terrenal, animal, demoníaca. Porque donde hay celo y espíritu de contradicción, allí hay desorden y toda cosa vil” (Santiago 3:13-16). ¡Qué importante es que manifestemos “una apacibilidad que pertenece a la sabiduría” y que ‘sigamos tras la paz con todos’! (Hebreos 12:14.) Ciertamente, como testigos leales de Jehová, no podemos permitir que simples diferencias personales arruinen nuestra relación con nuestros hermanos y hermanas en la fe. En lugar de eso, tenemos que ‘soportarnos unos a otros y ser perdonadores, tal como Jehová nos ha perdonado sin reserva’ (Colosenses 3:13). Ésta no es la manera mundana común de tratar a otras personas, pero es la manera piadosa de hacerlo.









miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lo ha dicho lo cumplira...

“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas” (Proverbios 3:5, 6).

No cabe duda de que Jehová merece toda nuestra confianza. Es el Creador, y como tal es “vigoroso en poder” y la Fuente de “energía dinámica” (Isaías 40:26, 29). Puede llevar a cabo cuanto se propone. Su mismo nombre significa literalmente “Él Hace que Llegue a Ser”, lo que fortalece nuestra confianza en su capacidad para cumplir lo que promete. El hecho de que sea “imposible que Dios mienta” lo convierte en la personificación de la verdad (Hebreos 6:18). Su cualidad dominante es el amor (1 Juan 4:8). “Es justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras.” (Salmo 145:17.) Si no podemos confiar en Dios, ¿en quién entonces? Por supuesto, para cultivar la confianza en él, tenemos que ‘gustar y ver que Jehová es bueno’ aplicando en la vida lo que aprendemos en la Biblia y reflexionando en el bien que ello produce (Salmo 34:8).
¿Cómo podemos ‘tomar en cuenta a Jehová en todos nuestros caminos’? El salmista inspirado dice: “Ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:12). Dado que Dios es invisible, para cultivar la intimidad con él, es fundamental meditar en sus grandes obras y en la relación que mantuvo con su pueblo.


La oración también es una manera importante de tomar en cuenta a Jehová. El rey David no dejaba de clamar a él “todo el día” (Salmo 86:3). Muchas veces se pasó la noche orando, como cuando vivía fugitivo en el desierto (Salmo 63:6, 7). “[Ocúpese] en orar en toda ocasión en espíritu”, fue la exhortación del apóstol Pablo (Efesios 6:18). ¿Con cuánta frecuencia oramos? ¿Nos alegra tener una comunicación sincera con Dios? ¿Le solicitamos ayuda cuando nos encaramos a situaciones difíciles? ¿Buscamos su guía en oración antes de tomar decisiones importantes? Las oraciones sinceras que ofrecemos a Jehová nos granjean su cariño. Y tenemos la seguridad de que las escuchará y ‘hará derechas nuestras sendas’.


Es una gran insensatez que nos ‘apoyemos en nuestro propio entendimiento’ o en el de personalidades ilustres del mundo, cuando podemos poner toda nuestra confianza en Jehová. “No te hagas sabio a tus propios ojos”, dice Salomón. Al contrario, aconseja: “Teme a Jehová y apártate de lo malo. Llegue a ser ello curación a tu ombligo y refrigerio a tus huesos” (Proverbios 3:7, 8). El temor saludable a desagradar a Dios debe dominar todas nuestras acciones, pensamientos y emociones. Ese temor reverencial nos impide hacer lo malo, y tiene efectos curativos y reparadores en sentido espiritual por que nunca dejaremos de creer o poner en duda lo que Jehova hara...

jueves, 28 de octubre de 2010

DANDO GRACIAS EN NUESTRO DIOS JEHOVA


                                                                                                                  

El Salmista bajo inspiracion escribio...: “Es bueno dar gracias a Jehová y celebrar con melodía tu nombre, oh Altísimo; informar por la mañana acerca de tu bondad amorosa y acerca de tu fidelidad durante las noches.”—Sal. 92:1, 2.

La oración es una manera en que podemos dar gracias a Jehová por su bondad amorosa. Usted con toda probabilidad ora regularmente.

Pero ¿podría ensancharse en lo que toca a dar gracias y alabar a Dios en oración? Es tan fácil acostumbrarse a la práctica de simplemente pedirle cosas, para nosotros mismos, para nuestra familia, nuestra congregación y otros. Si usted es padre o madre, sin duda le agrada el que sus hijos busquen su consejo y ayuda. Sin embargo, ¿cómo se sentiría usted si un hijo suyo le dijera: “Papá, quiero decirte que nosotros tus hijos te queremos mucho, mucho. Eres firme, y te respetamos por eso, pero también eres amoroso. Eres nuestro mejor amigo.”
                                                                                        

Considerando el mucho gusto que le daría a usted oír una expresión tan sincera como ésa, ¿cómo piensa usted que Dios se siente cuando incluimos gracias y alabanza en nuestras oraciones? El profeta Daniel nos puso un excelente ejemplo en esto. La Biblia claramente menciona que él alababa a Dios en oración.—Dan. 6:10.













martes, 12 de octubre de 2010

Edifique su futuro sabiamente


Bueno, hay una cantidad cada vez mayor de personas que ahora participan en el ministerio de tiempo completo como precursores regulares o auxiliares. Claro, no todas las personas pueden alcansar tales metas,pero usted puede dar apoyo moral a los precursores, mientras personalmente hace todo cuanto puede en el servicio de Dios, según se lo permitan sus propias circunstancias. Mediante fiel adoración y servicio que resulte en alabanza a Jehová, todos podemos demostrar que ‘ciframos nuestra esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios’. Además, para los que puedan participar en la obra de precursor, ésta ciertamente es una de las mejores maneras de “asirse firmemente de la vida que lo es realmente”. (1 Timoteo 6:17-19.)

Como testigos de Jehová leales, reconocemos que le queda muy poco tiempo a este sistema. Por eso, ¿qué deberíamos estar haciendo?  

Deberíamos estar obrando sabiamente en armonía con las siguientes palabras del apóstol Pedro: “Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová, por el cual los cielos estando encendidos serán disueltos y los elementos estando intensamente calientes se derretirán!”. (2 Pedro 3:11, 12.)



El apóstol Juan también mostró claramente que el mundo está pasando (1 Juan 2:15-17). Dentro de poco, este viejo sistema perecerá. Por lo tanto, todos los que temen a Jehová deberían estar ahora ocupados en “hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová”. Nunca olvide que solo la organización de Dios sobrevivirá al fin de este sistema moribundo. Por lo tanto, obre sabiamente y haga planes para la vida eterna por medio de edificar su futuro con la organización de Jehová.












jueves, 23 de septiembre de 2010

La vida eterna: recompensa de Dios.

¡La vida es una cosa maravillosa! Es preciosa, porque sin la vida no tenemos nada en absoluto. Por eso, ¡qué agradecidos debemos sentirnos de estar vivos! Diariamente nuestras gracias expresadas en oración bien pueden ascender al “Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él.” Él es Aquel que “da a todos vida y aliento y todas las cosas.” Sí, “por él tenemos vida y nos movemos y existimos.”—Hech. 17:24, 25, 28; Sal. 36:9.

Es verdad que Job una vez declaró: “El hombre, nacido de mujer, es de vida corta y está harto de agitación.” (Job 14:1) De manera similar, acerca de “los días de nuestros años” el salmista dijo que “en lo que insisten es en penoso afán y cosas perjudiciales.” (Sal. 90:10) Pero, a pesar del dolor y el penoso afán, las muchas causas de agitación, ¿quién quiere morir? El hombre desea vivir. ¡Se apega vehementemente a la vida!

Con frecuencia oímos a la gente jactarse en cuanto a lo que va a hacer mañana... dentro de poco tiempo o en el futuro lejano. Sin embargo, sabiamente Santiago escribió: “No saben lo que será su vida mañana. Porque son una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece.” (Sant. 4:14) Eso nos hace pensar con seriedad, ¿verdad? Sí, pero esto sabemos: Hoy estamos vivos. Tenemos aliento. La mayoría de nosotros podemos ver, podemos oír, podemos hablar. Todos podemos hacer algo que valga la pena en este momento. Especialmente deberíamos estar haciendo cosas que valgan la pena si somos cristianos que hayamos dedicado nuestra vida a aquel que hizo todas las cosas. Todo lo que hagamos debe ser “para la gloria de Dios.”—1 Cor. 10:31; Col. 3:23, 24.

martes, 14 de septiembre de 2010

La oracion....

¿CUÁN a menudo ora usted? ¿Le parece a usted que sus oraciones son oídas? ¿Se siente usted indeciso en cuanto a cómo orar o por qué cosas orar?

La oración es una provisión sumamente valiosa del Creador, un don verdadero que ha de tenerse en alta estima. Por lo tanto uno debe dar atención cuidadosa para valerse de este don y para que sus oraciones sean de tal índole que Dios las conteste.


El principal requisito de las oraciones que agradan a Dios y reciben su atención es muy sencillo... un corazón honrado ...y.. Junto con un corazón honrado hay otros requisitos importantes. La persona que ora debe tener fe en Dios. Esta fe es más que una creencia en que Dios existe, que es el Creador y es Todopoderoso. Dios dice en su Palabra inspirada: “El que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que viene a ser remunerador de los que le buscan encarecidamente.”—Heb. 11:6.

El apóstol Pablo escribe: “Acerquémonos con corazón sincero en la plena seguridad de fe.” (Heb. 10:22) Quizás el lenguaje que uno use sea sumamente refinado, o quizás carezca de pulimento, la expresión sea hecha con claridad o esté pobremente fraseada. Pero Jehová pasa por alto estas cosas externas y mira el corazón. “Él está enterado de los secretos del corazón.” No es la apariencia o la fraseología lo que vale con él, porque “en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón.”—Sal. 44:21; 1 Sam. 16:7
De hecho, quizás la oración no sea audible en absoluto; puede que sea simplemente una fuerte súplica a Jehová desde el corazón, como en el caso de la fiel Ana. “Ella estaba hablando en su corazón; solo sus labios temblaban, y no se oía su voz.” Pero Jehová contestó su oración.—1 Sam. 1:13, 20.

Por lo tanto, si usted es una persona desanimada, afligida, sin verdadera esperanza, ¿qué puede hacer? Busque a Jehová Dios en oracion.. Humíllese e invóquelo por medio de Jesucristo. Él lo recompensará a usted dirigiéndolo a una verdadera esperanza de vida bajo el gobierno del Reino de Cristo, cuando “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas están cubriendo el mismísimo mar.”—Isa. 11:9.




 

martes, 31 de agosto de 2010

“PELEA LA EXCELENTE PELEA DE LA FE”

Al adquirir fe fuerte y ‘pelear la excelente pelea de la fe’ usted podrá prestar atención al consejo que hoy se hace más urgente que nunca, a saber: “Busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra. . . . Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.” ¿Por qué dice: “Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová”? Es porque esas palabras originalmente aplicaron a la nación de Israel antes de que fuera destruida en 607 a. de la E.C., y era una cuestión de mostrar Dios misericordia a los que obedecen. Estas palabras son, pues, un recordatorio de que no podemos abusar de la misericordia de Dios.—Sof. 2:3.


 Si usted pasa con vida a través del fin de este viejo sistema de cosas, ¿qué puede esperar? Un nuevo orden de paz, justicia y abundancia; ver la Tierra convertida en un paraíso, en armonía con el propósito original de Jehová para la Tierra y el hombre. (Gén. 1:28; 2:16) Entonces Dios “limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores [habrán] pasado [entonces].” (Rev. 21:4) En ese tiempo se cumplirán también las palabras del profeta Isaías en 25:6, 8:  Y Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos, en esta montaña, un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de [vino mantenido sobre] las heces, de platos con mucho aceite, llenos de médula, de [vino mantenido sobre] las heces, filtrado. Él realmente se tragará a la muerte para siempre, y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro. Y el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra, porque Jehová mismo [lo] ha hablado.




¡Qué gloriosa expectativa para todos los que, por su fe, pasan con vida a través de la “grande tribulación”!

 

sábado, 14 de agosto de 2010

“Sirva a Jehová con regocijo”

Nuestro Hacedor, Jehová, es un “Dios feliz” y quiere que sus siervos se deleiten en obedecer fielmente sus mandamientos. (1 Tim. 1:11; Sant. 1:25; Rev. 1:3) Estos mandamientos se basan en el amor, porque el “amor no obra mal al prójimo.” (Rom. 13:8-10) Por eso la obediencia al Creador contribuye a la felicidad de otras personas y también asegura el que uno disfrute de una vida de contentamiento y felicidad.

Así pues, ¿no debería la gente de todas las naciones alborozarse en Jehová? El salmista inspirado animó a seguir ese proceder, al decir: “Griten en triunfo a Jehová, oh gentes de toda la tierra. Sirvan a Jehová con regocijo. Entren delante de él con un clamor gozoso.” (Sal. 100:1, 2) De acuerdo con esta exhortación, nuestras expresiones de alabanza no deben ser débiles, sino fuertes y enérgicas, comparables al ‘grito triunfal’ de un ejército que ha ganado una victoria . La actitud de los siervos de Dios no debe ser la de esclavos acobardados y temerosos. El servicio a Dios no es gravoso ni opresivo, de modo que convierta a uno en una persona indebidamente seria y melancólica. (1 Juan 5:3) Ese servicio es refrescante, estimulante, y correctamente debe estar acompañado de regocijo. Por esta razón el salmista instó a la gente a entrar en la presencia de Dios “con un clamor gozoso.”

Algo fundamental si uno desea rendir servicio sagrado es reconocer que Jehová es Dios y el Hacedor del hombre. El salmista declaró: “Sepan  que Jehová es Dios. Es él quien nos ha hecho, y no nosotros mismos. Somos su pueblo y las ovejas de su apacentamiento.” (Sal. 100:3) Por ser el Creador, él es nuestro Dueño, tal como un pastor es dueño de sus ovejas.  Es más, debemos bendecir su nombre, es decir, hablar bien del Altísimo, Aquel a quien representa el nombre. El salmista insta: “Entren en sus puertas con acción de gracias, en sus patios con alabanza. Denle gracias, bendigan su nombre. Porque Jehová es bueno; su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido, y su fidelidad hasta generación tras generación.”—Sal. 100:4, 5.

Las cualidades de Jehová verdaderamente deben mover a uno a alabarlo. Él es completamente bueno, sin siquiera la más mínima mancha de maldad. Siempre se puede contar con su bondad amorosa o consideración compasiva para con sus siervos; ésta continúa hasta tiempo indefinido. “Generación tras generación” Jehová es fiel, cabalmente firme en la expresión de Su amor hacia los que quieren hacer Su voluntad. (Rom. 8:38, 39) ¿No es verdad, entonces, que tenemos buena razón para ‘servir a Jehová con regocijo’?

jueves, 5 de agosto de 2010

ANDANDO EN EL NOMBRE DE JEHOVÁ

El Dios verdadero se ha dado un nombre. Los cristianos saben bien que Jehová es “el Altísimo sobre toda la tierra.” (Sal. 83:18) Agradecen que Dios les haya revelado su propio nombre personal. Pero el andar en el nombre de Jehová envuelve mucho más que poder pronunciar su nombre al hablar. Significa más que reconocer ese nombre divino en manuscritos bíblicos.

 El andar en el nombre de Jehová no significa simplemente decir que él es nuestro Dios. Además, envuelve más que asistir a las reuniones cristianas que se celebran en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová de nuestra localidad. Y, naturalmente, la actividad de predicar no es todo lo que está conectado con andar en el nombre de Jehová.

 Aunque estas cosas son importantes, ellas solas no prueban que verdaderamente estemos andando en el “nombre” de Jehová. El factor determinante no es simplemente lo que digamos o aleguemos acerca de nosotros mismos, sino lo que en realidad hagamos con nuestro corazón, mente, alma y fuerza. (Luc. 10:27; Sant. 1:22-27) El apóstol cristiano Pablo hizo esta pregunta intrigante: “¿No saben que si siguen presentándose a alguien como esclavos para obedecerle, son esclavos de él porque le obedecen, ya sea del pecado con la muerte en mira o de la obediencia con la justicia en mira?” (Rom. 6:16) Los que andan en el nombre de Dios están dedicados a él, y realmente ‘sirven a Jehová como esclavos,’ al servirle con fidelidad y obediencia. (Rom. 12:11) ¿Ha tomado usted una firme posición entre los adoradores de Jehová? ¿Anda usted en el nombre de Dios?

GRACIAS

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